Novedades Salón del Comic de Zaragoza (1 de 2)

Con este título, y teninendo en cuenta que lo último que dibujé el año pasado fué el segundo número de Gata y Panda, cabría esperar que este año tocase la tercera parte. Pues por desgracia no va a ser así.

La cosa tiene su explicación. A principios de octubre, me enteré por casualidad de un concurso de comix organizado conjuntamente por la Fnac y la editorial Sins Entido (bueno, ellos lo llaman novela gráfica), que ya va por su tercera edición, y cuyo premio consiste en la publicación de la obra y un buen puñado de euros. El plazo terminaba el 30 de noviembre, y con apenas dos meses por delante, sabía que si me ponía a trabajar en ello de inmediato me daría tiempo para terminarlo a tiempo, ya que con mi habilidad actual, puedo dibujar una página diaria, y entintar dos en un mismo día. Teniendo que presentar dieciséis páginas, eso representaba un mínimo de 24 días de trabajo non-stop, y me quedaban aproximadamente 50 días… ¡chupado, vamos!

Pues no. Porque primero necesitaba una historia que pudiese encajar con el tema de “novela gráfica”, y en mi repertorio personal no tenía ninguna que funcionase. Estuve unos días desesperado dándole vueltas a la cabeza, hasta que tuve una idea: ¿por qué no adaptar un cuento al lenguaje del comic? ¿Y qué tal si es un cuento tradicional chino? Después de todo, a mí me gusta dibujar animales antropomórficos por que me resulta más divertido. Y amo los pandas con locura. La idea no era descabellada, y si consegía que me pagasen por dibujar pandas, podría darme con un canto en los dientes. Dicho y hecho, me puse a buscar cuentos chinos, y en unas pocas horas hallé uno que me cautivó, titulado El Mar de las Joyas.

Ya tenía la historia, ahora tenía que documentarme: me puse a buscar imágenes de arquitectura antigua y vestimentas para que todo resultara verídico. Lo primero resultó sencillo, pero la ropa… ¡no había manera de encontrar ni una puñetera imagen decente! Al final me pillé tres libritos de vestidos tradicionales chinos en Amazon por un precio irrisorio: dos eran de muñecas recortables con vestidos de papel, y otro con dibujos para colorear… tal y como os lo cuento parecerá una chorrada, pero me fueron increíblemente útiles.

Teniendo en cuenta el tiempo de investigación y el periodo de espera hasta que me llegasen los libros, el tiempo que me quedaba no sería muy superior a un mes, así que me puse a trabajar como un condenado, levantándome a las nueve y acostándome a las tres de la mañana, sin hacer otra cosa que trabajar y rezar para terminar a tiempo. Fueron unos días muy divertidos, incluído un incidente con el nuevo escáner que me había comprado y que me salió defectuoso (aunque este tema da para un post propio, puede que un día os lo cuente).

Al final, tras verter ríos de sangre, sudor y lágrimas, acabé el trabajo con unos días de margen. Quedé muy satisfecho con el trabajo, sin duda lo mejor que había hecho hasta la fecha. Así que ala, mételo en un sobre y p’a Correos. Pero claro, estábamos ya casi en diciembre. Imposible dibujar las 32 páginas de un capítulo de Gata y Panda en tan poco tiempo, y ya entintarlas y darles color (bueno, escala de grises) mejor no hablemos. Tendrá que ser el año que viene.

El fallo del jurado no se sabrá hasta enero, así que quien sabe… igual este se convierte en mi primer paso como profesional. Y si es rechazado, siempre puedo aprovechar el trabajo y mandarlo a otras editoriales.

Me gustaría subir algunas imágenes para que juzgarais por vosotros mismos, pero como las normas del concurso no admiten que haya sido publicado en ningún otro medio con anterioridad, incluído internet, pues mejor me cubro las espaldas, y subo las imágenes en cuanto se haga público el resultado. Total, para fin de año quedan sólo quedan dos semanas…

Vaya, después de este tochazo que he escrito, no he dicho nada relacionado con el título del post… Si queréis descubrir qué maravillas tebeísticas os esperan este fin de semana, la verdad os será revelada en el siguiente post…

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